Categoría: Proyectos

Palabrerías

Ando un par de días barruntando qué salida darle a unos poemas que me he topado de mis alumnos. Son piezas precoces, rápidas y aun con rasgos infantiles, pero también intuitivas, frescas y naturales. Están llenas de contrastes. Son como un espejo de su vida actual. Plasman su belleza temprana.

En muchos casos (y es lo que me ha motivado a querer editarlos de alguna forma), he percibido una clara necesidad de expresarse, de sacar de dentro hacia afuera. Y eso me fascina. Es una buena noticia que, en un mundo tan acelerado, con una tecnología u otra, en el ser humano aun perviva la necesidad innata de exteriorizar sus sentimientos.

Para mi, al menos, es una cuestión vital. Desde que tengo uso de razón (no hará de eso más que unos diez años), he buscado todas las fórmulas posibles para expulsar lo que circula por mi interior. De una manera torpe y vergonzosa (posiblemente sin necesidad de tener que publicarlo), he ido vomitando entre redes sociales, fotografías, acordes, palabras sueltas y muchos artículos. Esta página es un buen ejemplo.

No sé. Es complicado de explicar el por qué de todo esta palabrería.

Pero le ahorro una pasta a mi Santa en psicólogos y psicoanalistas.

 

Anuncios

Entre las sombras

A veces soy un poco bicho raro. No me interesa tanto el resultado final como el proceso. La gestación. La creación. Por eso, de una forma poco premeditada, intuitiva, entre ensayos, durante, antes e, incluso, después de cada #SaleElSol, me dedicaba a capturar instantes con el móvil. Buscaba captar el espíritu y las sensaciones que se respiraban entre bambalinas. Ese runrún. Vosotros sabéis a qué me refiero.

Al acabar esta aventura, me he topado con una gran cantidad de fotografías. Son todas un poco lo-fi. Algunas borrosas, otras en movimiento o desenfocadas, sin gran calidad, sin color, algunas entre sombras, otras sugiriendo, las menos, mostrando. Incluso hay que no hice yo. Me debieron robar el móvil.

Existen imágenes mucho mejores. Búsquenlas.

Las mías, simplemente, pretendían captar esa sensación.

Processed with VSCO with x4 preset

8 abril. Oración. Puesta en común.

Processed with VSCO with x4 preset

10 abril. Ensayo. Confrontación.

Processed with VSCO with x4 preset

22 abril. Telones. Escenarios.

Processed with VSCO with x4 preset

28 abril. Voces. Repaso final.

Processed with VSCO with x4 preset

29 abril. Camerinos. 15 minutos.

Processed with VSCO with x4 preset

3 mayo. Voces. Nuevos retoques.

Processed with VSCO with x4 preset

6 mayo. Camerinos. Calentamiento vocal.

Processed with VSCO with x4 preset

7 mayo. Tras el telón. Empezamos. Ya.

Processed with VSCO with x4 preset

11 mayo. Último ensayo.

Processed with VSCO with x4 preset

13 mayo. Humo. Butacas.

Processed with VSCO with x4 preset

13 mayo. Bajad a camerinos. Todos.

Processed with VSCO with x4 preset

14 mayo. La puerta. Chócala.

Processed with VSCO with x4 preset

14 mayo. Tras la función. Ellas.

Processed with VSCO with x4 preset

15 mayo. Técnicos. Última función.

Sale el Sol

Los-Miserables-Cartel-A3-724x1024

Una de las claves de este siglo XXI que nos engulle cada día es la universal explosión de la oferta de ocio. Hay infinitas posibilidades. Cada día. A cada minuto. En cualquier plataforma que se imaginen. La cantidad de estímulos ante nuestros ojos es máxima, deslumbrante. Y cualquier propuesta compite contra cientos más.

Ante este panorama, a primeras idílico (a veces no tengo claro que sea así), cobra mayor dificultad la propuesta de “Sale el Sol”. Que hoy en día, casi un centenar de jóvenes (entre 18 y 30 años, normales, como usted o como yo, bueno, cuando yo era joven) hayan dedicado horas y horas de ensayos durante siete meses para levantar un musical de dos horas y medio de duración, cantando en directo, con una factura visual, escénica y técnica profesional desde manos no profesionales, no es habitual.

Son el Movimiento de Jóvenes de la parroquia de La Asunción de Torrent y se han atrevido con uno de los musicales más emblemáticos y difíciles de ejecutar. Para los que quedaron fascinados con las dos propuestas anteriores (ojo, con más de 3.000 espectadores) esta es más grande, más ambiciosa, más todo.

Y lo han hecho porque sí: hay otras formas de ocio.

Todo no es seguir los estímulos visuales.

NOTA. Venga, compren sus entradas que aun quedan. Son siete funciones. Aquí tienen toda la información.

NOTA. Si son de los que sí, se van a venir y miran hacia arriba, hacia el control técnico, no se asusten si me ven mirando fijamente el iPad diciendo códigos raros de números y colores. Luego vuelvo a ser una persona normal.

La radio viene a buscarte

A la vida hay que reconocerle cierto sentido del humor. Cuando uno más se aleja de ciertos lugares, antes acaba apareciendo en ellos.

Créanme si les digo que estoy muy feliz donde estoy ahora. No lo cambio por nada del mundo. Pero el pasado, de vez en cuando, viene a buscarte. Si hace unos días se conoció el proceso de reapertura de Aldaia Ràdio, el pasado 3 de marzo fui nombrado por el Pleno Municipal de Torrent (con los votos a favor de PSOE, PP, C’s, Guanyant y la abstención de Compromís) como miembro del Consell Assessor de Ràdio Torrent.

Y la verdad, no sé por qué les cuento esto. Me da hasta vergüenza. Y, vaya, tampoco tengo porque dar explicaciones a nadie. Quizás sea porque ciertos asuntos mejor explicarlos uno mismo que esperar malinterpretaciones. Pero, solamente, quizás. Igual es que tengo el ego más grande de lo que imaginaba. Vaya usted a saber.

La realidad es que todo suena más rimbombante de lo que es. Es un cargo meramente consultivo. Ni vuelvo a la radio ni aspiro a nada. De hecho no tiene remuneración y sólo se reúne dos o tres veces al año. Simple y humildemente intentaré echar un mano desde mi experiencia. Nada más. La emisora está en proceso de volver a ponerse en marcha y, cuando me lo propusieron, vi que era demasiado bonito (radio y en Torrent) para no probar. Mientras pueda, por qué no.

Eso sí, la única condición que puse encima de la mesa fue que si la elección iba suponer cualquier politización de mi persona no aceptaba.

Hoy por hoy, no tengo el cuerpo para tonterías.