La mejor prevención del ébola

Nadie sabe de dónde han salido. Quién los puso. Por qué. Pero, en los pasillos del colegio han empezado a aparecer unos misteriosos carteles que, a modo de viral, dejan mensajes impactantes, rotundos.

Puñetazos directos a nuestras consciencias como que cerca de la mitad de la población mundial vive con menos de 1,6 euros al día, que hay 1.000 millones de personas en el mundo que no pueden alimentarse diariamente, que un niño de cada cinco en el mundo no tiene acceso a la educación primaria, que el 20% de la población rica consume el 80% de los recursos mundiales, que 2.400 millones de personas no tienen acceso a hospitales o médicos o que hay conocimiento y recursos para poder acabar con la pobreza en el mundo.

Campañas del Domund aparte, en estos días donde se mezclan sin receta médica conceptos tales como ébola, África, misioneros, nacionalismo, repatriación, contagio, miedo, inmigración, solidaridad, dirigentes incompetentes o, incluso, perro indefenso, habría que preguntarse qué es lo que realmente importa, el problema de fondo.

Porque, mientras discutimos cómo pudo pasar en España o por qué sacrificaron a Excalibur, cada día (repitan conmigo, cada día) 30.000 niños de menos de 5 años mueren de enfermedades que hubieran podido ser evitadas.

No se engañen, la mejor prevención del ébola es la ayuda al desarrollo.

Dar al que no tiene.

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  1. Gustavo

    Hola, Carles.

    A día de hoy tengo entendido que los problemas de áfrica no se solucionan enviando dinero (“la mejor prevención es la ayuda al desarrollo (…) Dar al que no tiene”).

    Las cifras de su deuda externa convierten en ridícula cualquier cantidad que podamos recaudar, aunque sea a nivel global con ayuda de instituciones. Superando el problema de la deuda externa aparece el problema del reparto desigual de la riqueza, y de que ‘unos pocos’ deciden a dónde va esa ayuda. Y no deciden que vaya al desarrollo.

    Por todo esto, y después de haber leído tu post, me gustaría preguntarte a qué tipo de ayuda te refieres y cómo ejecuta.

    Un saludo

  2. carlesxpuig

    Hola Gustavo, gracias por participar en el debate.

    Cuando hago referencia a “ayuda al desarrollo” y “dar al que no tiene” no me refiero a dar dinero en metálico sino a financiar proyectos concretos: mejores condiciones sanitarias, existencia de redes educativas, paliar el hambre más urgente, crear una economía propia y real, aprendizaje de oficios básicos, existencia de agricultura y industria… en resumen, crecer. Y de manera sostenible.

    Evidentemente, no soy un experto en la materia, sé por lo que leo, por lo que pregunto. Seguro que por medio habrán miles de problemas burocráticos (como bien señalas, una deuda externa y eterna) y colaterales, pero sin unas condiciones mínimas (que ahora no existen en muchos países africanos) no tendrán ninguna oportunidad de intentar cambiar su futuro.

    Y, al final, el sentido del artículo era ese: que sólo hemos mirado hacia abajo cuando nos han salpicado sus problemas.

    Saludos.

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