Todas las mujeres del Presidente

Que no. Que no me convenzan de lo contrario. Que no me las veo allí arriba subidas. En España no podría suceder. Imposible. ¿Se imaginan clamando desde el estrado a las mismísimas consortes de Rajoy, ZP o Rubalcaba? ¿Verlas defendiendo la política de sus maridos ante toda la nación y en horario de prime time? Ni de coña. Pero en USA (pronúnciese “iuesei”), sí. Y vaya que sí.

Me tienen enganchado (es un decir) las elecciones presidenciales norteamericanas del próximo 6 de noviembre. No por descubrir quien ganará. Que va. Infelices de nosotros, España seguirá siendo siempre el amigo pobre y paleto de los magníficos Estados Unidos de América. Pero sí por todo lo que conlleva su proceso electoral, por su way of life. Ellos sí que se lo saben montar, ellos sí tienen sentido del espectáculo. Aun no han empezado la campaña electoral y ya abarrotan pabellones con globos, carteles y grandes pantallas en las convenciones republicanas y demócratas.

Y claro, que mejor manera de amar/votar a tu presidente que conocerlo de cerca. Y que más cercano que las emocionadas palabras de su mujer. Zas. Allí es donde entran en escena Michelle Obama y Ann Romney. Qué portes, qué sentimientos, qué discursos. Bueno, igual no tanto. Como contaba en Twitter el corresponsal de TV3, Antoni Bassas, según un estudio de la Universidad de Minessota (analizando estructura de frases, dificultad de lectura o longitud de palabras), el nivel del discurso de Michelle era de último curso de Bachillerato, y el de Ann, de quinto de primaria. Pero qué importa. Lo esencial es que sus maridos son los mejores del mundo. Y ellas dan fe de ello.

Pero ojo, no intenten comparar la política yanqui con nuestra realidad europea. Ni en fondo ni en forma. El bipartidismo en Uiesei (técnicamente, Demócratas a la izquierda y Republicanos a la derecha) no es una ecuación sencilla, como tan bien reflejó el “Ala Oeste de la Casa Blanca”, con un complejo equilibrio de poder entre estamentos judicial, legislativo y ejecutivo. Y las formas, menos aun. Sólo hay que recordar que la primera jornada de convención demócrata acabó con una oración (rezando, entre otros, por el perdedor Mitt Romney) con todos los asistentes cogidos de la mano. USA no es Europa.

Así que volvamos al inicio del artículo. ¿Se imaginan a las esposas de los candidatos españoles ante la luz pública? No. Aquí la Primera Dama tiene un papel testimonial, discreto. Vivir en la Zarzuela y poco más. Y eso, en las altas esferas. A nivel local, es un papel nulo, desapercibido. De hecho, cuando uno/una alcanza una alcaldía, uno de los primeros rumores que surgen en la calle es el del divorcio, acompañado por el famoso “algo pasa, nunca van juntos”.

Lógico, están todo el día currando.

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