La hora de los padres

Existe en economía una ley llamada de oferta y demanda. Seguro que la conocen. Nos acompaña día a día. Este modelo, explicado muy a grandes rasgos, plasma el punto de equilibrio del precio de un producto cruzando la cantidad que se quiere vender con lo que ofrecen por él aquellos que quieren comprar.

Pero, este modelo económico sólo es verdaderamente real si existe lo que se llama un “mercado de competencia perfecta”, es decir, si nadie ni nada altera esta interacción entre oferta y demanda. Si encuentran su equilibro de forma natural.

Vayan ustedes a saber por qué, pero esto es lo que en estos momentos NO está ocurriendo en nuestra oferta educativa autonómica.

(Un inciso: A partir de ahora, entramos en lo que viene a llamarse opinión, incluso, alguno de ustedes, puede acusarme de opinión interesada, pero, claro, es lo que tiene que esta es mi columna de opinión).

Habitualmente, a la hora de matricular (el producto) a sus hijos en un centro escolar (la oferta), primero los padres (la demanda) realizan una presentación de solicitud en los colegios donde ellos consideran. Posteriormente, teniendo en cuenta esa demanda y la capacidad de cada centro, cada curso académico se asigna un número de aulas concretas por colegio. Es lo que popularmente se denomina “arreglo escolar”.

Pero, este año, en la Comunidad Valenciana, NO es así. La Conselleria d’Educació ha decidido fijar ese arreglo escolar antes del proceso de matriculación. Es decir, no se tiene en cuenta la demanda (o, hablando claro, el derecho constitucional de los padres a escoger el centro escolar que deseen para sus hijos) para fijar directamente la oferta. Están orientando la demanda hacia una oferta concreta. Como ven, han contaminado el mercado perfecto.

Les ahorraré mis valoraciones sobre si este cambio de funcionamiento, sumado a la ¿casual? caída de aulas en la concertada, tiene intereses partidistas o anti tal y cual. Trabajo en un colegio concertado (de los mejores de la Comunidad Valenciana, reconocido por la propia Conselleria y por calificaciones externas) que, vaya, con demanda de sobra según la ley, le han recortado dos unidades. Creo que es obvio lo que opino.

También he manifestado por activa y por pasiva que la educación, el bien más preciado que puede tener una sociedad, necesita consenso, estabilidad, amplia oferta y recursos. La pública y la concertada no son modelos contrarios sino complementarios. Se necesita de ambos. Y ambos desde la calidad.

Pero la clave del asunto no está en lo que yo opine, sino en lo que opinen ustedes, los padres, las familias. Vosotros sois la clave del asunto. No sólo los afectados por los recortes, sino todos. Vosotros con vuestra demanda sois quien debería orientar la oferta. Si España, Valencia, Torrent o Xàtiva necesita más aulas públicas o concertadas. Nadie más.

Un estado democrático tiene muchas más herramientas que unas urnas cada cuatro años. Existen diferentes formas de mostrar (pacífica pero contundentemente) la opinión, protestar y pedir a la administración que gobierne para todos, no sólo para un partido y sus votantes. No sólo para una ideología.

En vuestras manos está el futuro de la educación de vuestros hijos.

Es la hora de los padres.

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