El jefe

Muchos psicólogos se lo explicarán. A lo largo de su desarrollo personal, en determinadas ocasiones, encontrarán que sus hijos los retan, estirando la cuerda, probando, desafiando, hasta el punto que, ay dolor, habrá que reposicionarlos, plantarse y recordarles quién es el jefe. Y no crean que es exclusivo con la paternidad. Semblante ocurre en la docencia con los alumnos, en las relaciones laborales o con el pipí de sus mascotas.

Y, ese mismo, es el panorama actual de Siria. Saltándonos los componentes geopolíticos, históricos y la justicia o injusticia de la intervención, el caso es paradigmático: Asad no piensa permitir que nadie externo se meta en sus asuntos domésticos, Obama no va a retractarse ahora en público de su posición intervencionista (al menos para las masacres). Ambos quieren demostrar quién es el jefe.

¿Cómo se van a echar atrás ahora? Si no, Bashar se encontrará debilitado ante la revolución que le abrasa las sandalias y Barack perderá el respeto internacional a la mayor potencia mundial. Corea del Norte o Rusia están mirando.

Y así estamos. Unos con amenazas. Otros con búsqueda de apoyos. E incluso hay quien pide por la paz.

Y los demás mirando de reojo. Preguntándonos por qué la historia de la humanidad siempre ha estado ligada a la violencia. A las guerras.

Por qué nunca aprendemos la lección.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s