Desconfianza

Al final, todos los nombres que estallan en nuestra conciencia, los Bárcenas, Gürtel, Urdangarín, CAM, Amstrong o Amy Martin, todos, los que aparecieron y aparecerán, aquello que realmente provocan es desconfianza y la desconfianza es como una plaga. Te invade y no te suelta hasta que te destruye.

Por eso sentimos que todos nos roban. Los políticos, los bancos, las eléctricas, las telefónicas, el mecánico, hasta el frutero de la esquina. Razones no nos faltan. Creemos habitar en un país de ladrones, robar ya no es socialmente vergonzoso. Nos hemos habituado demasiado a vivir de las trampas, a jugar a lazarillos de Tormes. Y no lo nieguen, todos soñamos con dar algún día el pelotazo sin pegar ni golpe.

Y, así, sin darnos cuenta, vivimos en una sociedad desconfiada. Y eso nos hace débiles.

Y lo más triste: no hay soledad más solitaria que la desconfianza.

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