Las libretas

Mi madre lo anotaba todo. Lo que hizo, lo que hacía y lo por hacer. Era notario de sí mismo. Usaba cualquier libreta, un bloc, le daba igual. Cuando enfermó, nos sentamos, cogimos una nueva y anotamos medicamentos, dietas y citas. Vi que tenía otra idéntica, gemela. Empezaba el confinamiento. Me la dio.

Dejé de usar apps de recordatorios. Me convertí en su imitador. Anotaba a mano, día a día, lo que me correspondía en la reconstrucción de un curso roto y la creación del siguiente. Al final usé dos libretas. La mía y la suya.

Mañana se abren las primeras puertas de los colegios. Serán sitios seguros. Se ha trabajado duro para ello. Muchos meses. En todos los centros. Y los niños volverán a darnos una lección. Otra cosa es cómo lleguen del exterior.

Por favor, cuidémosnos unos a otros.

Que no me quedan más libretas.

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