Hope

Estamos sedientos de esperanza. De que alguien nos diga que sí, que es posible, que esto se puede y se va a arreglar. De creer que aun existen los héroes y que ellos pueden ser los que den el primer golpe, ese empuje necesario para que el resto les sigamos. Por eso, el Papa Francisco ha entusiasmado tan rápidamente a creyentes y no creyentes. Por eso Obama nos hizo repetir el “Yes, we can” aunque no supiéramos lo que significaba. Pero, también, cada nuevo Chipre, cada nuevo Urdangarín, nos golpea y nos vuelve a hundir en la realidad. Y perdemos la esperanza. Y lamentamos que esto nunca va a acabar. Los ricos, los poderosos, siempre encontrarán la forma de oprimirnos.

Es entonces cuando me asalta la pregunta: ¿Y si fuera yo uno de los héroes que necesitamos?

Pero también su reverso: ¿Soy rico o oprimido?

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