El pastor y su rebaño

“Ni filtraciones ni rumores previos. Hecho que dice mucho de su intención de pillar desprevenidos los movimientos sucesorios. El pastor rodeado por lobos ha ganado la partida. Benedicto XVI ha provocado, posiblemente, el cónclave más vivo de la Iglesia.”  (Miope 11/03/13)

Y no nos equivocábamos. Aunque nunca sabremos a fondo las razones de la renuncia de Benedicto XVI, aparentemente, con la elección anoche de Jorge Mario Bergoglio queda descartado que Joseph Ratzinger buscara una marioneta que moviera sus viejos hilos. Todo lo contrario. Dio un golpe de timón. Refrescó el ambiente. Apostaría incluso que lo decidió previniendo una larga enfermedad en el futuro, una posible incapacidad que dejara un importante vacío de poder en una Santa Sede necesitada de movimientos rápidos. Por eso, su deseo de vivir en la misma Ciudad del Vaticano parece enmarcada en su anuncio de “no abandonar la cruz” porque, sólo él sabrá, cuánto dolor personal le costó tomar una decisión así.

Pero Benedicto XVI ya no existe. El Papa Francisco es la realidad. Tenemos un nuevo Pedro, una nueva roca sobre la que edificar la Iglesia. A primera impresión, todo el mundo está encantado con él. Sencillo, humilde, contemplativo, defensor de los necesitados, racional, abierto… Curiosamente, características que tienen la mayoría de sacerdotes que conocemos. Curiosamente, unos rasgos que la sociedad parece olvidar. Porque esa es la verdadera realidad, la que hay en cada ciudad, en cada parroquia. Y, esa debe ser la verdadera revolución de la Iglesia: mostrar (de una vez por todas) su verdadero rostro.

Es curioso, como, en pocas horas los elogios han llegado de todos los frentes, incluidos muchos no creyentes. Y, tácitamente, con esos términos de cambio, muchos han sobreentendido que hasta ahora algo no funcionaba bien dentro de la Iglesia. Y se equivocan. Cierto es que, como humana que es, tiene errores. Y los ha cometido graves. Pero siempre fue su vocación la del amor al prójimo, a los enfermos, pobres, marginados, siempre ha estado, está y estará presente en cada rincón del mundo, siempre con sus dos esenciales misiones: el culto religioso y el servicio a los demás.

Aplaudir los nuevos tiempos y reconocer la necesidad de adaptar antiguas formas, no significa creer que estábamos en el error.

Todo lo contrario. Significa que ha llegado el momento de enfocar bien la cámara.

Que un nuevo pastor puede dignificar a todo el rebaño.

Que aun hay ovejas perdidas por rescatar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s