
Estas últimas semanas me he estado leyendo el nuevo libro de David Trueba (junto al último caso del Inspector Rebus) titulado, nada más y nada menos, que «Saber perder» ya que narra con su habitual tono tragicómico varias historias cruzadas de personas que no acaban de encontrar su lugar en el mundo.
Pues sí. En la vida hay que saber perder tanto como saber reconocer nuestros errores o lo erróneos que pueden llegar a ser los rápidos juicios de valor a las personas que no conocemos. Es parte de la vida. Unas veces se ganará y otras se perderá. Nunca tendremos ni el tono ni la nada. Y, sí, aunque parezca todo lo contrario, estoy hablando del extraordinario caso de Edwing Maduro.
Quién nos iba a decir que ese chaval holandés (del que llevamos dos años riéndonos en Mestalla) nos iba a dar una lección de profesionalidad, de constancia y de perseverancia. De centrocampista que nadie supo porque vino, que nadie apreció de qué jugaba, que todos veíamos fuera de Mestalla, que se empecinó en encontrar su sitio, que aunque fuera de defensa algo tenía que decir…
Pues sí, el sábado fue uno de los héroes en Mestalla.
Cuando en la boda de Maribel vimos todos el sms confirmando que Maduro había marcado el gol del empate, todos nos miramos sin decirnos nada.
CANCIÓN PARA ESCUCHAR: Cuando te conocí (Andrés Calamaro – Honestidad brutal)
