Otoño

Ya podemos proclamar que se ha acabado el verano, ahora sí. No sólo porque el termómetro ya nos obligue a taparnos, que es lo de menos, sino porque la marcha habitual, con sus luces y sombras, ya nos ha atrapado. En parte me alegra y, en parte, me desespera. Viva la imperfección del ser humano, como diría aquel, nunca nos conformamos con nada. Sólo suspiramos por lo que no tenemos. Así que, mejor, mirar al frente, coger velocidad y subirse fuerte, de un buen salto, al curso. Por cierto, ¿Por qué el ser humano mide la vida en cursos? ¿Tanto nos influyen las vacaciones?

En fin, que con esta sensación de cambio de ciclo en el cuerpo, el sábado, entre un fin de semana de mil historias, pudimos tener mi Santa y yo toda la tarde para ir a la City. Y sólo por el mero placer de autoconcedernos algún capricho (a saber cuando volveremos a tener un sábado libre). Además, después de nuestro agosto monacal, nos merecíamos un premio. Era la mejor manera de abrir nuestra puerta al otoño.

Cinco libros, dos cd’s y un cómic.

Toma otoño.

CANCIÓN PARA ESCUCHAR: Microdancing (Babasónicos – Mucho)

Deja un comentario