P.D.«/>
Ya lo ven. Por fín nació el «cochesito». Y aquí se lo presento a ustedes, queridos lectores, junto a mi Santa como inesperada modelo en su puesta de largo ante la opinión pública. Muchos no lo creían, porque ha sido un parto difícil (y largo, muy largo), pero ja el tenim, ja és nostre, con su olorcito típico a nuevo y el maletero vacío e inmaculado. Que sí, no se froten más los ojos, era verdad lo que se murmuraba por la calle, en los bares, por cada esquina (jejeje, va ser que no es para tanto): Carles vuelve a coger un coche. Pónganse el casco, amigos.
El nuevo bolido familiar (un Puntico pagado a medias entre papi e hijo) va campando por el mundo mundial desde el 28 de abril y, por ahora, que yo recuerde, sin víctimas. Además, ayer la del seguro me explicó como hacer un parte, así que ya puedo daros un golpe con la conciencia tranquila. Aunque, la verdad sea dicha, aun conduzco protegido (y acongojadillo) a la vera del conductor oficial del hogar de los Puig, mi father Pepet. Así que, poco a poco, chicos. No me exigáis mucho, que aun me toca el rodaje previo tras dos años y medio de parón.
Lo más diver debe ser verme tot asustat en el circuito Torrent-Aldaia-Torrent, que es el único itinerario que, por ahora, me he permitido. De casa al trabajo y del trabajo a casa, como los buenos mariditos. Pues eso, que debe tener su gracia verme conduciendo to rigido, con una mirada en tensión en las rotondas, calándoseme el coche por darle poca fuerza (jajaja, eso le ha pasado también a mi Santa y a Pepet), siguiendo escrupulósamente las normas de circulación… me da igual, no me preocupa, pienso tomármelo con calma, sin prisa pero sin pausa, pero a mi rollo. Por eso le pusimos el nombre de «Cochesito».
Porque mi primer automóvil ha nacido con declaración de principios incluída: el que tinga presa que correga. Así es. Viva la tranquilidad, los trayectos cortos, no tenemos prisa, el Cochesito es para disfrutarlo, para que nos lleve, no para darnos problemas. Yo nací para ser el copiloto perfecto (doy conversación y me gustan los mapas), pero como que la feina nos obliga, pues nada, adelante, pero tampoco nos volvamos locos, que a uno sigue sin matarle conducir. Eso sí quien suba al cochesito (por ahora casi nadie, aun me da palo), sabe que transitaremos despasito, felices, de buen rollo, con Super Coco guiando nuestros pasos (asín de caprichosa y original es mi Santa, me regala el tunning idéntico al suyo), todo seguros, el tran-tran, rejalados y con muy buena música.
Pero, sobre todo, sin atosigar al conductor. Que en esto es delicadito de ánimo.
