Mamá, quiero ser famoso (I) – La foto

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Esta vez, sí. No me olvidé la cámara. No la cagué. Y no me arrepentí. Aunque estuve a un plis. Instantánea mágica la que nos ilustra, amigos.

Inicialmente, no pensé acudir al concierto de Quique González con la digital pensando que sería imposible conversar con él (como en Alaquàs) y, menos, echarnos una instantánea juntos. Pero, no fue así. Me equivocaba de largo. Tras el conciertazo, unas cervezas de excusa para ver si cae la posibilidad. Veo como empiezan a aparecer los músicos. Pongo alerta mis sentidos. Se toman unas cervezitas. Parece que se quedan un poco. Conmoción. Revuelo de gente. Ha aparecido Quique. Nervios. Guardo la cola y, zas, la foto del año.

Retrocedamos. Dos horas antes, a mi Santa y a un servidor se nos detuvo el tiempo (y casi la respiración) en el transcurso de su concierto. Magnífico. El sonido no tan bueno como en Alaquàs, pero que más daba, él y sus músicos son geniales.

Profundo repaso de su último disco (geniales «El campeón» y «Días que se escapan») y una decena de canciones de los anteriores («Te lo dije», «Pájaros mojados» y «Salitre» sonaron espléndidas). Como era de esperar, se salió en los bises cuando apareció solo durante 15 minutos al piano o con la acústica.

Tras el concierto me he propuesto convertirme embajador torrentí de Quique González. Pedirme. Grabó cd’s con sus mejores temas a quien quiera gozar de su música. Pretendo crear piña alrededor de uno de los músicos más sobresalientes del panorama musical actual.

Por cierto, a la misma hora, en el mismo lugar (Sala El Loco de Valencia), disfrutando de la misma magia y juntitos unos al lado de otros estábamos Oberto, Kammerich (ambos del Pamesa), Carlos Tarque (cantante de M-Clan) mi Santa y yo. (…)

Continuará.

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