Vidas cruzadas

P.D.«/>

Fin de las pascuas y vuelta a su máximo esplendor de la loca rutina de trabajo de la que me suelo rodear: ocho reuniones vespertinas-nocturnas en cinco días.

Y todo ello, amén de una acampada, la junta gestora de los moros, preparar cursillos para la Fundación, crear cinco informativos en una ràdio que ha vuelto al clima de guerra civil con los colaboradores después de dos sillas rotas en el último fin de semana… Vamos, que uso la agenda más que nunca para estructurarme la cabeza porque hay veces que creo que mi vida es contar una noticia para convencer a un ayuntamiento de hacer un cursillo sobre cómo hacer una capitania en una acampada junior.

Per cert, este jueves, mi Santa y yo cumplimos un añito físico (el año lunar ya lo cumplimos el miércoles de Pascua) y entre reuniones y examenes chungo lo tenemos para vernos. Cosas que tiene la vida moderna.

Pero, créanme, no es para tanto, como canta mi cada vez más mitificado Quique González «nada es urgente, nada corre más rápido que yo», es decir, como ayer me decía la informática del Ajuntament d’Aldaia «aburrido, al menos, no estarás».

Mientras me reuno con todo el mundo, voy afianzando mi interés creciente por este mundo de los blogs. Me he creado uno nuevo (este humilde que ahora véis) donde he volcado mis mensajes anteriores y desde donde me voy enganchando cada vez más a estas pequeñas ventanas en las vidas de personas desconocidas lleno de ilusiones, frustraciones, pasiones y desencuentros.

En especial, sigo con mucho interés el blog de una chica (que atando cabos al leerla parece que es valenciana y estudia en el poli) de personalidad depresiva que sigue de bajón por su crisis sentimental con su ex. Suena a fisgoneo o a culebrón innecesario, pero ella se desfoga y yo la leo (http://punoletra.blogspot.com/).

Y es que el mundillo blog (como señalaba El País de las Tentaciones) se extiende a una velocidad increíble. Y lo entiendo, es apasionante, yo me estoy enganchando, son como vidas cruzadas que se contemplan a modo de destellos.

Una práctica que yo suelo ejercer por la calle, Me gusta escuchar y quedarme con fragmentos de varios segundos de la gente con la que te cruzas. Creo que mi Santa ya se ha percatado de ese vouyerismo mío. Al menos, es mejor que mi juego de adivinar que va a hacer una persona analizando su compra en mercadona.

Sí, a veces, soy un poco raro.

Deja un comentario