Historias de amor

La carretera da para mucho. Para muchas historias. Algunas no sé si ocurrieron. Hace meses vislumbré dos coches en el arcén con las señales de emergencia. No había nadie dentro. A unos metros, abajo, en una pista de tierra, dos veinteañeros andaban cogidos de la mano. Mi imaginación se disparó. ¿Y si uno había parado a socorrer al otro y allí había surgido el amor? Igual ya eran pareja y por alguna razón viajaban en dos coches. O estando cerca, uno socorría al otro. Pero, no. Yo preferí, como aquella canción de OBK, una historia de amor.
.
Bajo este título para una serie de reportajes, Manu Jabois este verano contó la de Carmen y Miguel. Se conocieron en un congreso. Al concluir, después de acompañarla a casa, ella le llamó: ¿Pasa algo, Carmen? Sí pasa, que me gustas. Tras cuatro años de falta de valentía, Miguel le pidió matrimonio. El día antes de su viaje anual de moteros. No se volvieron a ver. Falleció en Colombia. Recuperadas sus pertenencias, descubrió que esos días ambos leían el mismo libro: Gente Normal. También que él preparó la lista de invitados. Al poco, el cura llamó. Que cuántos iban a ser.
.
Mi abuelo enviudó y seis meses después ya estaba casado. Una vez pregunté por qué ocurrió todo tan rápido. Cosas de la época, me respondieron. Ahora hubiera sido carne de críticas. Pero, gracias a ello, se creó una segunda familia de la que descienden mis hijos. Surgió mi propia historia. No sé si puede unir la vida uniendo casualidades, como en Los Amantes del Círculo Polar, pero ayer asistí a una boda que, en cierta manera, ha sido posible porque antes no se celebró otra. Qué curioso es todo a veces.
.
No tengo claro mi gran acto de amor. Nunca fuimos de grandes gestos en público. Supongo que hablarlo. Decírselo. Dejarlo por escrito ahora.
.
Los amores cobardes no llegan a amores.

Deja un comentario